?> meditación archivos - Escuela de Psicoterapia https://www.escueladepsicoterapia.cl/tag/meditacion/ Escuela de Psicoterapia Wed, 24 Feb 2021 16:49:13 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://www.escueladepsicoterapia.cl/wp-content/uploads/2017/12/cropped-Escuela-de-Psicoterapia-1-2-32x32.png meditación archivos - Escuela de Psicoterapia https://www.escueladepsicoterapia.cl/tag/meditacion/ 32 32 Meditación y Psicoterapia: dos ejercicios de presencia plena https://www.escueladepsicoterapia.cl/meditacion-y-psicoterapia-similitudes-y-diferencias/ https://www.escueladepsicoterapia.cl/meditacion-y-psicoterapia-similitudes-y-diferencias/#respond Thu, 16 Aug 2018 15:28:55 +0000 http://www.escueladepsicoterapia.cl/?p=334 Hace algunos años se han comenzado a establecer una serie de puentes entre la práctica de meditación y la psicoterapia, especialmente en torno al mindfulness.

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Hace algunos años se han comenzado a establecer una serie de puentes entre la práctica de meditación y la psicoterapia, especialmente en torno al mindfulness. En este contexto, se ha investigado cómo la meditación contribuiría al desempeño del terapeuta en la sesión, en qué medida la realización de este ejercicio podría ayudar al paciente en una psicoterapia, y en términos generales, cuál es la similitud entre los objetivos de ambas prácticas. Aquí vamos a introducirnos en este paralelo para evaluar cuáles son algunas de las similitudes y diferencias entre la meditación y la psicoterapia, pero en lo que se refiere al ejercicio concreto que se realiza en cada una de ellas.

Respecto a las diferencias, éstas no pueden ser más evidentes. En un caso, estamos hablando de una práctica oriental y en otro occidental. La primera se inserta en una larga tradición espiritual; la segunda nace en el marco de la psicología científica. La meditación se realiza generalmente de manera individual; la psicoterapia es una conversación entre dos personas. En la meditación se busca dejar a un lado los pensamientos, desviando la atención de aquella voz que habla en nuestra cabeza. Por el contrario, la psicoterapia consiste en una práctica de habla. En verdad, pareciera no haber mucho en común entre estos dos ejercicios. Por ello, la mayor parte de los puentes que se han establecido entre la meditación y la psicoterapia consisten en mostrar cómo la realización de una práctica, a la que se considera completamente distinta, puede contribuir con los objetivos de la otra.

Ahora bien, si  vamos a la primera descripción de en qué consistiría la psicoterapia nos encontramos que, a pesar de utilizar distintos recursos, ambos ejercicios son bastante similares en su misma su práctica. La primera descripción sobre en qué consistiría la psicoterapia la encontramos en «Sobre psicoterapia de la histeria», publicado por Freud en 1895. En este texto,  señaló que la principal característica de su nuevo método consistía en que por medio de él…

“disocio la atención del enfermo de su búsqueda y reflexión consciente, en suma, de todo aquello en lo cual pueda exteriorizarse su voluntad, semejante en esto a lo que se consigue quedándose absorto en una bola de cristal.”

Freud decía entonces que la psicoterapia consiste en un tipo de conversación donde lo que se hace es disociar la atención del paciente, de su búsqueda y reflexión consciente. Esto es muy similar a lo que se realiza en la meditación donde la persona, sirviéndose de algún recurso como la respiración o la contemplación de un objeto, separa su atención precisamente de su búsqueda y reflexión consciente; de todos aquellos pensamientos que la distraen. Freud afirmaba a continuación que esto es lo mismo que separar la atención de aquello a lo que nos lleva la voluntad. Esto lo mismo que se realiza en la meditación, donde se intenta mantener la atención en la respiración, para no seguir aquello que le dicta la voluntad; por ejemplo, de pararse e ir a realizar tal cosa pendiente.

Al final del pasaje, Freud pone el ejemplo de que el tipo de habla que se busca en la psicoterapia es similar a aquello que se produce cuando uno se queda absorto en la contemplación de una bola de cristal. Esto no puede ser más similar a la meditación en el sentido de que ésta también busca dejar a un lado la reflexión para que la persona contemple plenamente su respiración y su situación actual. Esto mismo es lo que buscaba Freud en la psicoterapia. La única diferencia es que él no proponía reconducir esta atención plena a la respiración, sino a las palabras. Al igual que en la meditación, él buscaba dejar a un lado la reflexión consciente, el «chachareo» del pensamiento reflexivo, pero para reconducirlo a otro tipo de habla. Él describía esa otra forma de habla como un decir más investido; utilizando el término Besetzung, cuya traducción más correcta es un decir más ocupado presencialmente.

Desde esta perspectiva, es posible establecer puentes entre la meditación y la psicoterapia sin el supuesto de que se tratan de dos ejercicios distintos. En verdad, se trata de un mismo tipo de ejercicio «mental», pero aplicado a dos recursos diferentes. En ambos se busca separar la atención del pensamiento reflexivo para que la persona se reconcentre plenamente en lo que hace. La única diferencia es que en la meditación la atención es separada de la voluntad para llevarla a la respiración y en la psicoterapia hacia las palabras, para producir un hablar más presente.

Si seguimos más lejos, como en el budismo se considera que esta forma de presencia debe desarrollarse en los distintos ámbitos de nuestra vida, se podría llegar a afirmar que la psicoterapia no es más que una aplicación del mismo principio en el ámbito de nuestra habla. Desde esta perspectiva, la psicoterapia no aparece como algo completamente nuevo, sino como la extensión de un ejercicio y un principio que se ha venido desarrollando hace cientos de años.

 

Referencias
Freud, S. (1952). “Zur Psychotherapie der Hysterie”. En Gesammelte Werke, Erster Band, Werke aus den Jahren 1892-1899. London: Imago Publishing Co., Ltd., p. 271, traducción propia

Suzuki, S. (2010). Zen Mind, Beginner’sMind. Boston: Shambhala Publications

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¿Occidente tiene también prácticas espirituales? https://www.escueladepsicoterapia.cl/occidente-tiene-tambien-practicas-espirituales/ https://www.escueladepsicoterapia.cl/occidente-tiene-tambien-practicas-espirituales/#respond Thu, 07 Dec 2017 21:27:40 +0000 http://www.escueladepsicoterapia.cl/?p=42 Desde la modernidad, el hombre apostó por la ciencia y por la técnica, y todo lo que tuviese relación con lo espiritual siguió siendo asociado con el ámbito de la religión, al cual se quería superar.

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Actualmente en Chile hay, como en muchos países europeos y de América, todo un boom de prácticas como el yoga y la meditación budista. Algunas personas hacen esto por moda, pero otras recurren a ellas buscando un espacio de tregua frente al agobiante modo de vida actual, y movidos también por el anhelo de tener una vida más conectada y focalizada en lo importante. En este contexto, uno se pregunta a veces ¿qué es lo que sucedió con el tema de la espiritualidad en la cultura occidental? ¿Por qué todas estas prácticas provienen de la India, de Japón y de China? ¿Qué sucedió con las prácticas espirituales en nuestra sociedad?

Generalmente, no se sabe que también existe una larga tradición de prácticas espirituales dentro de la cultura occidental. Se tiene noticia de la presencia de estas ya en la época de la filosofía griega y romana. Por ejemplo, Sócrates, considerado el padre de la filosofía, realizaba un tipo de diálogo con sus discípulos a medio camino entre una actividad teórica y un ejercicio espiritual. El tema de la espiritualidad fue especialmente retomado en los primeros siglos después de Cristo dentro de distintos grupos filosóficos, como los estoicos y los epicúreos, cuyos miembros, de todo tipo de condición, realizaban diariamente algún tipo de práctica espiritual. Por ejemplo, en un período muy cercano, Epícteto, esclavo de Roma, y Marco Aurelio, nada menos que el emperador, se retiraban por las noches a un lugar de silencio para realizar un ejercicio espiritual que consistía en ir revisando y analizando, paso a paso, todas sus experiencias del día. De jóvenes a viejos, de pobres a ricos, era común la realización de este tipo de práctica espiritual. ¿Se imaginan haciendo esto hoy en día a un líder mundial?

Se sabe que estos ejercicios fueron posteriormente introducidos dentro del cristianismo, donde se sintetizaron con otras prácticas provenientes de la tradición judía. Se tiene noticia de que dentro de los judíos existía un grupo de personas, más o menos contemporáneas a Jesús, que se autodenominaban como los terapeutas, y que vivían en comunidad dedicados fundamentalmente a la oración. Este tipo de tradiciones, junto con las provenientes de las culturas helénica y romana, fueron retomadas por los primeros cristianos que comenzaron a llevar una vida monacal. De este contexto, surgieron dos tipos de ejercicios espirituales muy importantes. Por un lado, se desarrolló un tipo de meditación, que consistía en un profundo ejercicio de reflexión a partir de la lectura de la Biblia. Mediante la lectura alegórica de sus distintos pasajes, se buscaba despertar diversos temas de la propia historia o de la situación actual, con el fin de examinarlos y ponerlos en presencia de Dios. Por ejemplo, al leer el relato del cautiverio del pueblo judío por parte de los egipcios, la persona en oración hacía cuestión de su propio cautiverio en los asuntos del mundo, de su alienación en una vida que le resulta ajena, y de su anhelo por volver a una vida más propia.

Esta práctica de meditación era entendida en sus orígenes como una forma para llegar a la contemplación. Contemplación es el término occidental para designar un tipo de ejercicio espiritual similar a las prácticas yoguicas o budistas, a las cuales designamos erróneamente como ejercicios de meditación. La palabra meditación designa un ejercicio discursivo y de reflexión. La contemplación es, en cambio, un tipo de práctica en la que se busca dejar a un lado toda reflexión con el fin de solo estar en presencia de Dios. Dios habla en el silencio, se dice dentro de la tradición cristiana. Para estar en presencia de él, así como en muchas prácticas orientales se recurre a la respiración o a la presencia de un objeto, en este caso se usaba una palabra, por ejemplo, Dios o Abbá, el término con que Jesús llamaba a su padre, y con la cual se designa a la realidad primera. Cada vez que la persona se distrae, dice suavemente esta palabra, con el fin de volver desde el plano de sus pensamientos al momento presente donde habitaría realmente Dios.

Desde la modernidad, el hombre apostó por la ciencia y por la técnica, y todo lo que tuviese relación con lo espiritual siguió siendo asociado con el ámbito de la religión, al cual se quería superar. Esto llevó a que el proyecto de formación humana del hombre moderno solo contemple el estudio y el trabajo, y nada más.

Existe también otro tipo de prácticas desarrolladas en el cristianismo, muy similares a los ejercicios de repetición de mantras, existentes también en distintas escuelas orientales. Por ejemplo, dentro de la tradición ortodoxa, existe la denominada oración del nombre de Jesús, que consiste básicamente en repetir cientos de veces la frase “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí”. La idea no es que la pienses, sino que esta frase se vaya introduciendo dentro del corazón. Algo similar es lo que se realiza también por medio del rosario, que consiste asimismo en una práctica de repetición. Muchos tenemos el recuerdo de nuestra abuela rezando el rosario. Ella también hacía una práctica espiritual.

En el libro Un veterano de tres Guerras, José Miguel Varela cuenta que en su estadía en el desierto del norte, en la época de la Guerra del Pacífico, conoció a un viejo sabio andino que le ensenó una particular práctica que consistía en que, cuando uno estaba demasiado cansado de la mente o del cuerpo, se sentaba mirando fijamente el volcán Licancabur, hasta perder la noción del tiempo, y así se sentía nuevamente en paz y tranquilidad. Después de este encuentro, otro oficial que iba con Varela le comentó: “Mi alférez, este viejo habla puras huevadas”, pero él tenía una impresión muy distinta. Otro tipo de práctica espiritual de los pueblos americanos era la ingestión de plantas alucinógenas, que se hizo conocida especialmente a través de los relatos de C. Castaneda. En América, tienen mucha importancia también prácticas como el baile. Por ejemplo, dentro de los mapuches, el purrun posee un sentido no sólo religioso o social, sino también espiritual. Sería muy bueno conocer y poder rehabilitar todas las prácticas que se desarrollaron dentro del mundo indígena americano y, en particular, en el pueblo mapuche.

El problema es que todas estas tradiciones antiguas comenzaron a quedar completamente a un lado a partir de la modernidad. Algunos filósofos e historiadores señalan que esto se produjo porque como desde el medioevo todo lo espiritual quedó circunscrito a un contexto religioso; posteriormente, con el declive del cristianismo, fue desapareciendo socialmente el espacio para lo espiritual. Desde la modernidad, el hombre apostó por la ciencia y por la técnica, y todo lo que tuviese relación con lo espiritual siguió siendo asociado con el ámbito de la religión, al cual se quería superar. Esto llevó a que el proyecto de formación humana del hombre moderno solo contemple el estudio y el trabajo, y nada más.

Es cierto que a principios del siglo XX surgió la psicoterapia, la que podría ser considerada como una cierta forma de práctica espiritual. Sin embargo, desde sus orígenes, esta quedó situada en un contexto más próximo a la medicina y a la ciencia que al terreno espiritual. Ha habido un gran número de psicólogos que han intentado aproximarla a este último ámbito, pero esto ha sido muy cuestionado por otros que sienten que con ello se perdería su cientificidad. Por esto, hasta el día de hoy, no está claro si la psicoterapia es parte de la ciencia y la medicina o de la espiritualidad; si tiene que ver con cómo alguien conduce su propia vida o se trata de un tema de salud mental.

Como sea, lo importante es saber que en el mundo del que vinimos, aquel donde vivieron nuestros antepasados, próximos y lejanos, existía también una preocupación por lo espiritual, y había muchos medios muy concretos para encauzar esta búsqueda. Tal vez, esto pueda ayudarnos a apropiarnos de nuestra situación actual. Y así, cuando alguien hace yoga, medita en un centro o va a una psicoterapia, tal vez no está haciendo algo tan distinto a lo que hacían sus antepasados al rezar o simplemente mirar el volcán.

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